
CUENCOS TIBETANOS
Cuencos
procedentes del TÍbet cada cuenco tibetano un armónico. Elaborados
artesanalmente en una aleación de 7 metales, de acuerdo a los siete
planetas conocidos en la época (incluyendo la luna y el sol), sus
capacidades sonoras varían de cuenco a cuenco en función de su aleación,
tamaño, grosor, forma, etc... En la actualidad conviven los cuencos
tibetanos artesanales con los realizados a máquina.
Los cuencos tibetanos son un instrumento ideal para alcanzar un equilibrio físico, mental, emocional. Su práctica abre las puertas al misterio que transmiten sus sonidos, e invita a un viaje personal para lograr un estado de serenidad, creatividad, bienestar y afinidad con la salud. Los cuencos tibetanos tienen un inconfundible efecto sobre las personas. Se utilizan cada vez más con fines terapéutico ya que dirige el sonido correcto hacia nosotros mismos. Los secretos de estos cuencos son un misterio que los monjes tibetanos guardaron durante mucho tiempo. Sus sonidos nos invitan a una experiencia de armonía, profundo bienestar y serenidad. Cuando todo en nuestro cuerpo esta “afinado” se produce música. Cuando se producen bloqueos el cuerpo deja de resonar con el universo y con su entorno, porque pierde su sonido original armónico y aparece entonces la desarmonía del cuerpo. Al aplicar sobre el cuerpo, ya sean los sonidos armónicos de los cuencos, o de la voz, por resonancia, el cuerpo reconoce los sonidos, identificando así, el sonido armónico que le corresponde para restablecer su equilibrio y armonía natural..
Los cuencos tibetanos son un instrumento ideal para alcanzar un equilibrio físico, mental, emocional. Su práctica abre las puertas al misterio que transmiten sus sonidos, e invita a un viaje personal para lograr un estado de serenidad, creatividad, bienestar y afinidad con la salud. Los cuencos tibetanos tienen un inconfundible efecto sobre las personas. Se utilizan cada vez más con fines terapéutico ya que dirige el sonido correcto hacia nosotros mismos. Los secretos de estos cuencos son un misterio que los monjes tibetanos guardaron durante mucho tiempo. Sus sonidos nos invitan a una experiencia de armonía, profundo bienestar y serenidad. Cuando todo en nuestro cuerpo esta “afinado” se produce música. Cuando se producen bloqueos el cuerpo deja de resonar con el universo y con su entorno, porque pierde su sonido original armónico y aparece entonces la desarmonía del cuerpo. Al aplicar sobre el cuerpo, ya sean los sonidos armónicos de los cuencos, o de la voz, por resonancia, el cuerpo reconoce los sonidos, identificando así, el sonido armónico que le corresponde para restablecer su equilibrio y armonía natural..
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